Empecé en 1997 con webs de contenido para adultos, y en 1998 ya ganaba dinero con ellas.
Cobraba en cheques en dólares. La directora del banco de mi pueblo se quedó un poco flipando cuando vio el primero, de mil dólares, y los siguientes, de varios miles. Todavía teníamos pesetas y el dólar valía mucho al cambio.
Pero antes de que eso pasara…
Antes de internet, semillas
Estaba en el instituto y llegué hasta COU, pero lo dejé antes de todo esto.
En el verano de 1996, un amigo de mi padre me consiguió trabajo en Western Seed, una empresa de semillas. Mi trabajo consistía en tratar las semillas con productos químicos, lavarlas en bolsas de rejilla (¡en una lavadora de casa!) y secarlas al sol. Luego preparaba paquetitos contándolas.
A veces cerraba los ojos, los volvía a abrir y veía semillas en la pared blanca. Incluso llegué a soñar con ellas 😅
Al poco tiempo, el director me preguntó qué necesitaba para ser más productivo: cualquier cosa, una herramienta, unos bidones nuevos para lavarlas. Así que diseñé mi propio sistema.
Nunca llegué a verlo funcionar, porque decidí dejar el trabajo. Les prometí que enseñaría a quien me sustituyera y que esperaría un mes. Pasó el mes y no contrataron a nadie. Esperé un poco más y me fui.
Un PC, una revista y el 055
Con lo que ahorré me compré mi primer PC. Antes había tenido un Amstrad, de esos que cargaban los juegos desde un radiocasete con un ruido infernal: mi primer contacto con los ordenadores y la programación. Pero eso es otra historia.
Poco después empecé a trabajar con mi padre, en el negocio familiar de seguros y publicidad.
Internet era un desconocido en España, y más en Canarias. Yo compraba revistas de informática, muchas veces por los juegos y las demos que traían. Un día, una de ellas, PCmanía, traía un CD para conectarse a internet. Por teléfono, claro.
Ya habíamos comprado un módem, creo que de 14.400, para conectarnos a Ibertex, aquel videotex de Telefónica que parecía un teletexto. Con el CD entrábamos a internet por Infovía, marcando el 055.
Mi cerebro hizo clic
El PC lo compartía con mi hermano pequeño. Yo tenía 20 años y las hormonas mandaban, así que lo primero que hice fue ver páginas eróticas. Mi primera web fue de esa temática, jeje.
Me fijé en que esas webs tenían publicidad y en que, si hacías clic en un banner, te llevaba a otro sitio que era de pago.
Ahí mi cerebro hizo clic.
Investigué y descubrí por primera vez los programas de afiliados. Entonces pagaban por clic, y bastante: una pasta, vamos.
Me registré como afiliado, pero me faltaba el detalle más importante: no sabía diseñar webs.
El hosting lo encontré, eso no fue problema, aunque todo era carísimo. Registrar un dominio no sabía. Al final lo registré en Network Solutions, en Estados Unidos, pagando en dólares, y costaba un dineral: más de 10.000 pesetas de las de entonces. Hoy un .com cuesta unos 10 euros al año.
Mi hermano Raúl siempre ha sido un cerebrito y bueno programando (yo soy un negado, soy más bien creativo), así que le pregunté. Fue él quien me enseñó, al principio con FrontPage Express, el editor gratuito que Microsoft regalaba con Internet Explorer.
El SEO prácticamente no existía, pero teníamos los intercambios de enlaces, los directorios…
Fui creando más webs y ganando más. Y tocó seguir creciendo: llegaron tecnologías nuevas como el RDSI, y lo contratamos.
Con el tiempo llegué a ganar unos 6.000 euros al mes, al cambio de hoy.
¿Por qué te cuento todo esto ahora?
No es que empiece ahora: llevo desde 1997 construyendo webs, blogs, tiendas y también negocios físicos. Pero casi siempre lo he hecho en la sombra: hacía las cosas y no las contaba.
He decidido darme a conocer y compartir lo que he aprendido, en este formato y en otros.
Aquí no solo voy a hablar de mí. Vas a encontrar contenido práctico y gratuito: consejos para emprender y ganar dinero por tu cuenta en internet (tiendas online, impresión bajo demanda, marketing de afiliados y mucho más), cómo trabajo cada día con la IA y, cada semana, las noticias de IA más importantes. Y, de vez en cuando, más capítulos de esta historia.
Si estás construyendo algo propio, o quieres hacerlo, suscríbete. Y si tú también empezaste en los 90, respóndeme y cuéntamelo: leo todas las respuestas.



